Aquí me pongo a cantar Al compás de la vigüela; Que al hombre que lo desvela Una pena extrordinaria, Como la ave solitaria Con el cantar se consuela.
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Ninguno me hable de penas, Porque yo penando vivo, Y naides se muestre altivo Aunque en el estribo esté, Que suele quedarse a pie El gaucho más alvertido.
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Tuve en mi pago en un tiempo Hijos, hacienda y mujer; Pero empecé a padecer, Me echaron a la frontera ¡Y qué iba a hallar al volver! Tan sólo hallé la tapera.